viernes, 7 de septiembre de 2012

Volver a ser un niño...

Volver a ser un niño, ¿quien no ha deseado esto alguna vez? y lo peor de todo, ¿quien de vosotros, amigos y amigas paradas o empleados, no lo ha sentido?. No llevamos pañales, ni nos tienen que dar de comer (hablo de la acción: cojo cuchara-avioncito-meto cuchara), no nos visten (hablo de la acción: cojo camiseta-a ver...la manitaaaaaaa-meto camiseta), pero no nos desarrollamos como adultos en sí, con las responsabilidades, obligaciones y seamos francos, ventajas que tiene este periodo evolutivo.
Las colegas psicólogas que siguen este blog, se reirán cuando les hable de la estupenda y maravillosa asignatura de.......PSICOLOGÍA DEL DESARROLLO: ADULTEZ Y SENECTUD...esa increible troncal, que nos amargó la vida a más de una (fue mi última asignatura de la carrera) y que nos deprimía, no solo por la ineptitud de aquel "profesor", sino por lo desesperante que puede ser tener 22 años y que te cuenten lo tristísima que será la última etapa de tu vida, sin olvidar las anteriores crisis, que por alta probabilidad, pasaremos. Al hablar del paso de la adolescencia a la adultez, todos los autores y teorías (que no eran pocas) tenían una característica en común: EL TRABAJO. Era el punto que te hacía saltar a la siguiente etapa, que te daba la independencia, que te hacía libre de los cálidos brazos de mamá y papá.

Reflexiono y pienso...no estamos atrapados en una jaula, estamos metidos en una cuna muy alta, con barrotes gigantes, a los que no han puesto ningún protector de esos modernos, quizá por eso nos duela tanto la cabeza, de darnos golpes con los dichosos barrotitos, al intentar salir de ella.


¡¡Ufff por Dios, que cenizo me quedó!!...la nota de humor, que nunca debe faltar, la van a poner, como no, los dibujos animados. "El maravilloso mundo de Gumball". Una familia poco peculiar: el padre es un conejo amo de casa, infantilón, despreocupado y con un Síndrome de Peter Pan bastante importante, la madre es una gata responsable y con una paciencia infinita, que trabaja vendiendo arco iris (me encanta). Tienen dos hijos: Gumball un gatete que va al cole, un poco desencantado de todo y Anais, una conejita pequeña, con altas capacidades. Con ellos vive Darwin, un pez con patas, que solo se mete en la pecera para dormir (muy bueno eso de ponerle Darwin!!), tierno, bueno e inocente, un bombón. Desde el primer día que los vi, me enganché y me enamoré del pececito...el mejor sin duda. Hace unos días, vi este capítulo y pensé que tenía que compartirlo con todos.




Os pongo el enlace, porque no me deja subir el vídeo. Ir al minuto 5'20...es...¡ revelador! JAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJJ

QUE TENGAIS UN ESTUPENDO DÍA

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