Los brotes verdes no se ven. No paro de hacer agujeros por el suelo, pero no hay manera de encontrarlos. Me he comprado muchas herramientas, incluso he pedido ayuda a profesionales porque tenía la sensación que la culpable de no encontrarlos era yo misma.
Y en esta creencia he basado todo, "yo tengo la clave" (a lo Frodo Bolsón). He leído mil páginas web sobre positivismo, maneras diferentes de enfocar el problema, cambios de perspectiva, me he subido a una escalera y he pasado horas tumbada en una colchoneta en el suelo...no se, lo mismo si encaro el problema a una altura que me haga sentir más grande que él, consigo vencerlo...o puede...puede ser que si lo miro desde abajo vea sus raíces, sus puntos débiles.
Así he estado hasta que por diversas circunstancias que dan para más de un entrada, he caído en la cuenta en que a veces, más del 50% del problema escapa de nuestras manos. ¡¡Mucho más del 50%!!.
Va a resultar que si la cosecha se ha echado a perder, no es culpa mía. Que jamás he vivido por encima de mis posibilidades. Que no soy culpable de las malas gestiones de cuatro politicuchos porque ese día también fui a echar mi voto en la urnita y por supuesto el sobre iba vacío.
Tampoco fue culpa de los que decidieron elegir a uno u otro. ¿Si supiéramos que alguien nos va a engañar, que no va a cumplir aquello que promete, si lo supiéramos a ciencia cierta, le votaríamos?. Si tu pareja te dice, antes de formalizar la relación, que dentro de dos años te será infiel y te tratará como si fueras un precioso jarrón chino, ¿seguirías con ella?.
Pagamos las consecuencias de una mala gestión, pero los culpables últimos son los que las realizan como el/la/los/las señores/as que roban o la señora que le abre la puerta a un virus mortal en un hospital madrileño.
LOS CULPABLES SON ELLOS.