¡Buenas tardes!...¡estoy a tope!, la alegría de los demás me llena de energía...¿alguno de vosotros espera una buena noticia? ¿alguna llegada importante? Debe de ser eso. Como el cuento del hadita os gustó, aquí tenéis otro que ilustra la tercera parte del blog, poniéndole mucho mucho corazón.
Espero que os guste.
"¡Pack pack pack! golpeaba desesperadamente la calculadora contra la mesa. La mujercita lo oyó y se acercó a ver que pasaba. Vivían desde hacía 50 años en aquella casa. Situada en la parte derecha de una gran urbanización, compartían los días con todo un elenco de artistas: pintores, escritores, músicos...Las casitas, unas más grandes que otras, estaban decoradas con colores fuertes, aunque de todos ellos predominaba un tono verde hierba precioso.
-¿Qué pasa? ¿que son esos golpes?
- Esto debe estar roto...no me salen las cuentas.
- Tú y tus manías de utilizar estas cosas, lo mejor es sumar con lápiz y papel, ¡como toda la vida!
Para ellos, esto era discutir. (pequeño inciso. una mañana estando en casa de mis abuelos y después de una mini discusión mi abuela se echó a reír y le dijo a mi abuelo mientras pasaba delante de ella: ¡anda tira, poco culo! a lo que el respondió: lo que a mi me falta, a ti te sobra. Esto tenía que quedar registrado en algún sitio). Para los astrólogos, eran perfectos el uno para el otro, sus signos zodiacales casaban.
-Mujer, te digo que no me salen las cuentas. El hombre empezó a ponerse nerviosos...¡sumo, sumo y sumo pero me falta uno!.
-Déjame que pruebe. Cogió lápiz y papel y empezó...sumo, sumo y sumo y.................¡falta uno! ¡esto no puede ser!.
-Ya te lo dije.
Aunque ellos no se dedicaban a las artes, su tarea era importante. Todas la mañanas, al levantarse, se acercaban a un gran buzón que estaba situado en la parte central del edificio. Sólo ellos tenían la llave que lo abría. Giraban dos veces y sacaban una enorme caja. Dentro de ella había pequeñas estrellitas, que representaban cada de los universos de Paula. ¡que bonitos! ¡como brillan!. Junto a la caja, había un mapa.
Aquella mañana, nada mas amanecer, el matrimonio se cogió del brazo y se dirigió al buzón. Todo estaba extrañamente solitario y mojado, como si hubiera estado lloviendo toda la noche. Al llegar al buzón, notaron una pequeña brecha. Abrieron y sacaron la caja. En un rinconcito encontraron el mapa deshecho, el agua había calado por la brecha y lo había estropeado.
Al llegar a casa....sumo, sumo, sumo.........
-¿Qué hacemos?
- No podemos hacer nada. Ella sola debe darse cuenta de la pérdida. Sólo nos queda esperar.
De repente, una sombra triste empezó a apagar los colores chillones de aquel barrio. No se escuchaban las guitarras, no se oía recitar hermosos poemas a nadie, las brochas se secaban en las aceras...
- Se ha perdido..."
QUE LA BÚSQUEDA NO HAGA QUE OS PERDÁIS...




